La visión de Winston Churchill de las causas que condujeron a la guerra civil en España
La visión de Winston Churchill de las causas
que condujeron a la guerra civil en España
(El texto lo acompaño de anotaciones propias
-AP-)
“A finales de junio de 1936 la creciente
degeneración del régimen parlamentario español y la mayor fuerza de los movimientos
favorables a una revolución comunista o en su defecto, anarquista trajo como
consecuencia una revuelta militar que se venía fraguando hacía tiempo.
Muchas de las garantías comunes en una sociedad civilizada ya habían desaparecido por la penetración comunista en el decadente gobierno parlamentario. Habían comenzado a producirse asesinatos por ambos bandos, y la pestilencia comunista había llegado a tal extremo que eran capaces de llevar a sus adversarios políticos a la calle, incluso sacándolos de la cama, y matarlos. Ya se habían producido muchos asesinatos de este tipo en Madrid y sus alrededores. El momento culminante fue el asesinato de Calvo Sotelo, el dirigente conservador, que correspondía aproximadamente al tipo de sir Edward Carson en la política británica antes de la guerra de 1914.
(AP. De nuevo demuestra un profundo desconocimiento de la situación. Existía una violencia de acción/reacción. La muerte de Calvo Sotelo fue réplica del asesinato del teniente Castillo por falangistas el día anterior. Los datos adjuntos muestran el reparto por provincias y partidos políticos de los muertos por acciones violentas en España entre febrero y julio de 1936.
Fuente La
necro-lógica de la violencia sociopolítica en la primavera de 1936. Eduardo González Calleja. https://journals.openedition.org/mcv/3825
Cuadro 4. — Víctimas mortales por provincia
|
Provincia |
Total |
Capital |
Provincia |
Total |
Capital |
|
Álava |
0 |
0 |
Las Palmas |
2 |
2 |
|
Albacete |
22 |
1 |
León |
3 |
1 |
|
Alicante |
7 |
2 |
Lérida |
0 |
0 |
|
Almería |
3 |
1 |
Lugo |
1 |
0 |
|
Asturias |
18 |
2 |
Madrid |
50 |
44 |
|
Ávila |
2 |
0 |
Málaga |
16 |
8 |
|
Badajoz |
4 |
0 |
Melilla |
0 |
0 |
|
Baleares |
0 |
0 |
Murcia |
10 |
0 |
|
Barcelona |
7 |
4 |
Navarra |
6 |
2 |
|
Burgos |
6 |
0 |
Orense |
7 |
5 |
|
Cáceres |
10 |
0 |
Palencia |
5 |
1 |
|
Cádiz |
5 |
1 |
Pontevedra |
6 |
1 |
|
Cantabria |
21 |
10 |
Rioja |
13 |
9 |
|
Castellón |
2 |
2 |
Salamanca |
5 |
2 |
|
Ceuta |
3 |
0 |
Santa Cruz de Tenerife |
0 |
0 |
|
Ciudad Real |
6 |
0 |
Segovia |
0 |
0 |
|
Córdoba |
11 |
0 |
Sevilla |
21 |
9 |
|
Coruña |
3 |
1 |
Soria |
0 |
0 |
|
Cuenca |
3 |
0 |
Tarragona |
0 |
0 |
|
Gerona |
0 |
0 |
Teruel |
1 |
0 |
|
Granada |
6 |
2 |
Toledo |
16 |
3 |
|
Guadalajara |
3 |
1 |
Valencia |
3 |
0 |
|
Guipúzcoa |
4 |
2 |
Valladolid |
13 |
6 |
|
Huelva |
5 |
1 |
Vizcaya |
5 |
2 |
|
Huesca |
3 |
2 |
Zamora |
4 |
3 |
|
Jaén |
4 |
0 |
Zaragoza |
6 |
2 |
|
Total |
351 |
132 |
|||
Cuadro 5. — Víctimas mortales por adscripción
política
|
Falange/SEU/CONS |
59 |
16,8% |
|
Alfonsinos/RE |
3 |
0,8% |
|
AP/CEDA/JAP |
9 |
2,5% |
|
Carlistas |
4 |
1,1% |
|
Sindicalistas
y jóvenes católicos |
3 |
0,8% |
|
Militares y
policías de derecha |
3 |
0,8% |
|
Derechistas
sin identificar |
21 |
5,9% |
|
Liberal-demócratas |
2 |
0,5% |
|
PRR |
1 |
0,2% |
|
PNV |
1 |
0,2% |
|
ERC |
2 |
0,5% |
|
UR/IR/PRRS |
4 |
1,1% |
|
PSOE/UGT/JJSS |
42 |
11,9% |
|
PCE/UJCE/JSU |
20 |
5,6% |
|
CNT/FAI/JJLL |
15 |
4,2% |
|
CNT o PSOE |
1 |
0,2% |
|
Militares y policías de
izquierda |
2 |
0,5% |
|
Izquierdistas sin identificar |
61 |
17,3% |
|
Militares y policías sin identificar |
10 |
2,8% |
|
Falange o izquierdistas |
5 |
1,4% |
|
Falange o PSOE |
1 |
0,2% |
|
CNT o Militares y policías sin identificar |
1 |
0,2% |
|
Desconocidos |
81 |
23,0% |
|
Total |
351 |
100,0% |
Por último y fuera de sus indiscutibles capacidades como juristas, equiparar al líder irlandés unionista con Calvo Sotelo defensor del “orden impuesto para acabar con la España roja” es cuando menos chocante).
Este crimen fue la señal para que entraran en acción los generales del Ejército. Hacía un mes que el general Franco le había escrito una carta al ministro de la Guerra español dejándole claro que, si el gobierno español no podía garantizar el cumplimiento de la ley en la vida cotidiana, tendría que intervenir el Ejército.
“AP La carta en cuestión es
una advertencia del malestar en el Ejército por disposiciones tomadas por los
representantes electos de la república para evitar golpes de estado y que
afectaban a mandos del Ejército. Las referencias de las que habla Churchill en
la vida cotidiana, no existen. Se transcribe la carta en cuestión fechada el 23
de junio de 1936. He subrayado líneas y marcado en rojo un párrafo a mi juicio
muy ilustrativo,
CARTA DE FRANCISCO FRANCO A SANTIAGO CASARES QUIROGA DEL 23 DE JUNIO DE 1936
Respetado ministro:
Es tan grave el
estado de inquietud que en el ánimo de la oficialidad parecen producir
las últimas medidas militares, que contraería una grave responsabilidad
y faltaría a la lealtad debida si no le hiciese presente mis impresiones sobre
el momento castrense y los peligros que para la disciplina del Ejército tienen
la falta de interior satisfacción y el estado de inquietud moral y material que
se percibe, sin palmaria exteriorización, en los cuerpos de oficiales y
suboficiales. Las recientes disposiciones que reintegran al Ejército a los
jefes y oficiales sentenciados en Cataluña, y la más moderna de destinos
antes de antigüedad y hoy dejados al arbitrio ministerial, que desde el
movimiento militar de junio del 17 no se habían alterado, así como los
recientes relevos, han despertado la inquietud de la gran mayoría del
Ejército. Las noticias de los incidentes de Alcalá de Henares con sus
antecedentes de provocaciones y agresiones por parte de elementos extremistas,
concatenados con el cambio de guarniciones, que produce, sin duda, un
sentimiento de disgusto, desgraciada y torpemente exteriorizado, en momentos de
ofuscación, que interpretado en forma de delito colectivo tuvo gravísimas
consecuencias para los jefes y oficiales que en tales hechos participaron, ocasionando
dolor y sentimiento en la colectividad militar. Todo esto, excelentísimo señor,
pone aparentemente de manifiesto la información deficiente que, acaso, en este
aspecto debe llegar a V.E., o el desconocimiento que los elementos
colaboradores militares pueden tener de los problemas íntimos y morales de la
colectividad militar. No desearía que esta carta pudiese menoscabar el buen
nombre que posean quienes en el orden militar le informen o aconsejen, que
pueden pecar por ignorancia; pero sí me permito asegurar, con la
responsabilidad de mi empleo y la seriedad de mi historia, que las
disposiciones publicadas permiten apreciar que los informes que las motivaron
se apartan de la realidad y son algunas veces contrarias a los intereses
patrios, presentando al Ejército bajo vuestra vista con unas características y
vicios alejados de la realidad. Han sido recientemente apartados de sus mandos
y destinos jefes, en su mayoría, de historial brillante y elevado concepto en
el Ejército, otorgándose sus puestos, así como aquellos de más distinción y
confianza, a quienes, en general, están calificados por el noventa por ciento
de sus compañeros como más pobres en virtudes. No sienten ni son más leales a
las instituciones los que se acercan a adularlas y a cobrar la cuenta de
serviles colaboraciones, pues los mismos se destacaron en los años pasados con
Dictadura y Monarquía. Faltan a la verdad quienes le presentan al
Ejército como desafecto a la República; le engañan quienes simulan complots a
la medida de sus turbias pasiones; prestan un desdichado servicio a la patria
quienes disfracen la inquietud, dignidad y patriotismo de la oficialidad,
haciéndoles aparecer como símbolos de conspiración y desafecto. De la falta de ecuanimidad y justicia de los poderes públicos en la
administración del Ejército en el año 1917, surgieron las Juntas Militares de
Defensa. Hoy pudiera decirse virtualmente, en un plano anímico, que las Juntas
Militares están hechas.
Los escritos que
clandestinamente aparecen con las iniciales de U.M.E. y U.M.R.A. son síntomas
fehacientes de su existencia y heraldo de futuras luchas civiles si no se
atiende a evitarlo, cosa que considero fácil con medidas de consideración,
ecuanimidad y justicia. Aquel movimiento de indisciplina colectivo de 1917,
motivado, en gran parte, por el favoritismo y arbitrariedad en la cuestión de
destinos, fue producido en condiciones semejantes, aunque en peor grado, que
las que hoy se sienten en los cuerpos del Ejército. No le oculto a V.E. el
peligro que encierra este estado de conciencia colectivo en los momentos
presentes, en que se unen las inquietudes profesionales con aquellas otras de
todo buen español ante los graves problemas de la patria.
Apartado muchas
millas de la península, no dejan de llegar hasta aquí noticias, por distintos
conductos, que acusan que este estado que aquí se aprecia, existe igualmente,
tal vez en mayor grado, en las guarniciones peninsulares e incluso entre todas
las fuerzas militares de orden público.
Conocedor de la
disciplina, a cuyo estudio me he dedicado muchos años, puedo asegurarle que es
tal el espíritu de justicia que impera en los cuadros militares, que cualquiera
medida de violencia no justificada produce efectos contraproducentes en la masa
general de las colectividades al sentirse a merced de actuaciones anónimas y de
calumniosas delaciones.
Considero un deber
hacerle llegar a su conocimiento lo que creo una gravedad grande para la
disciplina militar, que V.E. puede fácilmente comprobar si personalmente se
informa de aquellos generales y jefes de cuerpo que, exentos de pasiones
políticas, vivan en contacto y se preocupen de los problemas íntimos y del
sentir de sus subordinados.
Muy atentamente le
saluda su affmo. y subordinado,
Fuente
Universidad de Valencia https://www.uv.es/~ivorra/Historia/SXX/Franco.html)
En España ya se habían producido numerosos pronunciamientos de jefes militares. Cuando el general Franco levantó el estandarte de la revuelta, el ejército lo apoyó, incluida la tropa; también lo apoyaron la Iglesia, con la destacada excepción de los dominicos, y casi todos los elementos de la derecha y el centro, de modo que en seguida dominó varias provincias importantes. Los marinos españoles asesinaron a sus oficiales y se incorporaron en seguida a lo que pronto se convirtió en el lado comunista.
(AP.
Churchill de nuevo parece tener una memoria claramente selectiva hablando de
asesinatos de oficiales cometidos por marineros de la Armada española. Obvia
que un 29% de los oficiales del ejército se mantuvo fiel a la República. Los
que estaban en zonas sublevadas fueron ejecutados directamente o tras juicios
sumarísimos. Sirva como ejemplo la ejecución por “traidores” de los generales Manuel
Romerales Quintero, Domingo Batet, Rogelio
Caridad Pita, Enrique
Salcedo
y Miguel Núñez de Prado)
Con
la caída del gobierno civilizado, la secta comunista se hizo con el control y
actúo según lo que disponen sus ejercicios de entrenamiento. Entonces comenzó
una trágica guerra civil. Los comunistas que llegaron al poder emprendieron
masacres masivas, a sangre fría, de sus adversarios políticos y de los
adinerados, devueltas con creces por las fuerzas franquistas. Todos los
españoles se enfrentaron a la muerte con notable compostura y fueron ejecutados
muchísimos en ambos bandos.
(AP. En 2012 los historiadores Francisco Espinosa y José Luis Ledesma publicaron un cuadro
resumen del número de víctimas de la represión a partir de los estudios
provinciales y regionales llevados a cabo por cerca de cuarenta investigadores
arrojando un total de 130.199 víctimas de la represión franquista y 49.272 de la represión republicana. Espinosa y Ledesma señalaban que había 16
provincias (Albacete, Ávila, Burgos, Cádiz, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara,
Las Palmas, León, Madrid, Murcia, Palencia, Salamanca, Tenerife, Valladolid y
Zamora) en que las que el estudio de la represión franquista estaba aún
incompleto, por lo que el número de víctimas causadas por el bando sublevado
podría aumentar en el futuro. No se incluyen las víctimas de la
dictadura franquista provocadas tras la finalización de la guerra civil .
Fuente https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctimas_de_la_guerra_civil_espa%C3%B1ola
Otro dato a tener en cuenta es el descenso de la represión en
el bando republicano a medida que el Gobierno retomaba el control de la situación.
Sirvan de ejemplo varios testimonios:
“Que
quede bien claro: tuve oportunidad de ser testigo de la represión en ambas
zonas. En la nacionalista era planificada, metódica, fría. Como no se fiaban de
la gente, las autoridades imponían su voluntad por medio del terror. Para ello,
cometieron atrocidades. En la zona del Frente Popular también se cometieron
atrocidades. En eso ambas zonas se aprecia, pero la diferencia reside en que la
zona republicana los crímenes los perpetró gente apasionada, no las
autoridades. Estas siempre trataron de impedirlos. La ayuda que me prestaron
para que escapara no es más que un caso entre muchos. No fue así en la zona
nacionalista”.
Testimonio
de Francisco Portaloa, Fiscal del Tribunal Superior de Madrid en 1936 en 1936,
los mitos de la guerra civil, Enrique Moradiellos pag 126
"A
preguntas del periodista estadounidense John
T. Whitaker
del New
York Herald Tribune
en octubre de 1937, Yagüe admitió fríamente los fusilamientos masivos,
justificándolos como una forma de imponer la civilización a la fuerza. Durante la charla, Whitaker
cuestionó el genocidio de miles de civiles en la Plaza de Toros de Badajoz y
las ejecuciones sistemáticas. Lejos de negarlo, Yagüe respondió justificando
sus actos e indicó:
Asimismo, al preguntarle sobre los miles de votantes de izquierdas, Yagüe afirmó que no necesitaba sus votos y que su objetivo era redimirlos "les gustara o no"
Fuente número de octubre de 1942 de Foreign Affairs ".
Fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz.
Martí Bras 1937. Museu Nacional d'Art de Catalunya Barcelona.
También pueden leerse las 600 arengas del general Queipo de Llano. Un resumen de algunas de sus mejores frases se puede leer en
https://www.abc.es/historia/frases-atroces-queipo-llano-radio-sevilla-matad-20221104125600-nt.html#goog_rewarded”
Los cadetes militares defendieron su escuela en el Alcázar de Toledo con la máxima tenacidad, y las tropas de Franco, que se abrieron camino desde el sur, dejando tras de sí un rastro de venganza en todos los pueblos comunistas, al final consiguieron liberarlos. Este episodio merece la atención de los historiadores.
En esta lucha me mantuve neutral. Naturalmente no estaba a favor de los comunistas. Habría sido imposible, sabiendo que, de haber sido español, me habrían asesinado a mí, a mi familia y a mis amigos. Sin embargo estaba seguro de que, en todo lo demás que tenían entre manos, el gobierno británico tenía razón en mantenerse fuera de España. Francia propuso un plan de no intervención, según el cual ambos bandos lucharían sin ninguna ayuda exterior, que suscribieron los gobiernos de Gran Bretaña, Alemania, Italia y Rusia. En consecuencia, el gobierno español, entonces en manos de los revolucionarios más extremos, se encontró privado del derecho incluso de comprar las armas encargadas con el oro que poseía físicamente.
Habría sido más razonable seguir el curso normal y reconocer la beligerancia de ambos bandos, como se hizo en Estados Unidos, durante la guerra de secesión, de 1861 a 1865. Por el contrario, se adoptó una política de no intervención que acordaron formalmente todas las grandes potencias. Gran Bretaña respetó escrupulosamente este acuerdo, mientras que Italia y Alemania, por una parte y la Rusia soviética, por la otra, incumplieron su compromiso de forma constante y participaron en la contienda, unos contra otros.
(AP. El Acuerdo de No Intervención se firmó en agosto de 1936. Las primeras armas alemanas e italianas llegaron a finales de julio de 1936. Las primeras soviéticas a finales de octubre de 1936. Durante la guerra Italia envió un total de 78.000 soldados y Alemania de 16.000. El número de soldados rusos fue aproximadamente de unos 2.000. Rusia aportó entre 600 y 800 aviones y unos 350 tanques. Los italianos y alemanes aportaron entre los dos un número similar de tanques y unos 1.500 aviones)
Sobre todo Alemania usó su potencia área para cometer horrores experimentales, como el bombardeo del pequeño e indefenso municipio de Guernica.
Guernica 1937




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