La visión de Winston Churchill de las causas que condujeron a la guerra civil en España

 


La visión de Winston Churchill de las causas que condujeron a la guerra civil en España

(El texto lo acompaño de anotaciones propias -AP-)

“A finales de junio de 1936 la creciente degeneración del régimen parlamentario español y la mayor fuerza de los movimientos favorables a una revolución comunista o en su defecto, anarquista trajo como consecuencia una revuelta militar que se venía fraguando hacía tiempo.

 (AP: de un total de 473 diputados elegidos en las elecciones de 1936, 17 eran comunistas. El Partido Comunista formaba parte de una coalición de 18 partidos conocida como Frente Popular que obtuvo un total de 286 diputados. Churchill no menciona que el gobierno de la República estuvo en manos de la derecha de 1933 a 1935 y que obtuvieron la victoria electoral con las mismas normas con las que perdieron las elecciones de 1936).

 Forma parte de la doctrina y del libro de ejercicios de los comunistas, establecidos por el propio Lenin, que los comunistas deben colaborar con todos los movimientos izquierdistas y ayudar a conseguir el poder a los gobiernos constitucionales, radicales o socialistas débiles, para después debilitarlos más y arrebatarles el poder absoluto para fundar el estado marxista. En realidad, se estaba produciendo en España una réplica perfecta del período de Kerenski en Rusia. La diferencia era que España no estaba destrozada por las guerras extranjeras. El Ejército mantenía cierta cohesión y, al mismo tiempo que la conspiración comunista, se elaboró en secreto un intenso contracomplot militar. Ninguno de los dos bandos podía reclamar que estaba en todo su derecho, y los españoles de todas las clases debían tener en cuenta la vida de España.

 (AP. Churchill obvia el hecho de que Kerenski presidía un gobierno provisional tras la revolución de febrero de 1917 que había obligado al Zar a abdicar y que hasta la revolución bolchevique de octubre de 1917 los comunistas estuvieron enfrentados al gobierno provisional. Comparar la situación del gobierno de Kerenski con el de la República española de marzo de 1936 demuestra desconocimiento o mala fe)

Muchas de las garantías comunes en una sociedad civilizada ya habían desaparecido por la penetración comunista en el decadente gobierno parlamentario. Habían comenzado a producirse asesinatos por ambos bandos, y la pestilencia comunista había llegado a tal extremo que eran capaces de llevar a sus adversarios políticos a la calle, incluso sacándolos de la cama, y matarlos. Ya se habían producido muchos asesinatos de este tipo en Madrid y sus alrededores. El momento culminante fue el asesinato de Calvo Sotelo, el dirigente conservador, que correspondía aproximadamente al tipo de sir Edward Carson en la política británica antes de la guerra de 1914.

 

(AP. De nuevo demuestra un profundo desconocimiento de la situación. Existía una violencia de acción/reacción. La muerte de Calvo Sotelo fue réplica del asesinato del teniente Castillo por falangistas el día anterior. Los datos adjuntos muestran el reparto por provincias y partidos políticos de los muertos por acciones violentas en España entre febrero y julio de 1936.

Fuente La necro-lógica de la violencia sociopolítica en la primavera de 1936. Eduardo González Calleja. https://journals.openedition.org/mcv/3825

Cuadro 4. — Víctimas mortales por provincia

Provincia

Total

Capital

Provincia

Total

Capital

Álava

0

0

Las Palmas
de Gran Canaria

2

2

Albacete

22

1

León

3

1

Alicante

7

2

Lérida

0

0

Almería

3

1

Lugo

1

0

Asturias

18

2

Madrid

50

44

Ávila

2

0

Málaga

16

8

Badajoz

4

0

Melilla

0

0

Baleares

0

0

Murcia

10

0

Barcelona

7

4

Navarra

6

2

Burgos

6

0

Orense

7

5

Cáceres

10

0

Palencia

5

1

Cádiz

5

1

Pontevedra

6

1

Cantabria

21

10

Rioja

13

9

Castellón

2

2

Salamanca

5

2

Ceuta

3

0

Santa Cruz de Tenerife

0

0

Ciudad Real

6

0

Segovia

0

0

Córdoba

11

0

Sevilla

21

9

Coruña

3

1

Soria

0

0

Cuenca

3

0

Tarragona

0

0

Gerona

0

0

Teruel

1

0

Granada

6

2

Toledo

16

3

Guadalajara

3

1

Valencia

3

0

Guipúzcoa

4

2

Valladolid

13

6

Huelva

5

1

Vizcaya

5

2

Huesca

3

2

Zamora

4

3

Jaén

4

0

Zaragoza

6

2

Total

351

132

Cuadro 5. — Víctimas mortales por adscripción política

Falange/SEU/CONS

59

16,8%

Alfonsinos/RE

3

0,8%

AP/CEDA/JAP

9

2,5%

Carlistas

4

1,1%

Sindicalistas y jóvenes católicos

3

0,8%

Militares y policías de derecha

3

0,8%

Derechistas sin identificar

21

5,9%

Liberal-demócratas

2

0,5%

PRR

1

0,2%

PNV

1

0,2%

ERC

2

0,5%

UR/IR/PRRS

4

1,1%

PSOE/UGT/JJSS

42

11,9%

PCE/UJCE/JSU

20

5,6%

CNT/FAI/JJLL

15

4,2%

CNT o PSOE

1

0,2%

Militares y policías de izquierda

2

0,5%

Izquierdistas sin identificar

61

17,3%

Militares y policías sin identificar

10

2,8%

Falange o izquierdistas

5

1,4%

Falange o PSOE

1

0,2%

CNT o Militares y policías sin identificar

1

0,2%

Desconocidos

81

23,0%

Total

351

100,0%

Por último y fuera de sus indiscutibles capacidades como juristas, equiparar al líder irlandés unionista con Calvo Sotelo defensor del “orden impuesto para acabar con la España roja” es cuando menos chocante).

Este crimen fue la señal para que entraran en acción los generales del Ejército. Hacía un mes que el general Franco le había escrito una carta al ministro de la Guerra español dejándole claro que, si el gobierno español no podía garantizar el cumplimiento de la ley en la vida cotidiana, tendría que intervenir el Ejército.

“AP La carta en cuestión es una advertencia del malestar en el Ejército por disposiciones tomadas por los representantes electos de la república para evitar golpes de estado y que afectaban a mandos del Ejército. Las referencias de las que habla Churchill en la vida cotidiana, no existen. Se transcribe la carta en cuestión fechada el 23 de junio de 1936. He subrayado líneas y marcado en rojo un párrafo a mi juicio muy ilustrativo,

CARTA DE FRANCISCO FRANCO A SANTIAGO CASARES QUIROGA DEL 23 DE JUNIO DE 1936

Respetado ministro:

Es tan grave el estado de inquietud que en el ánimo de la oficialidad parecen producir las últimas medidas militares, que contraería una grave responsabilidad y faltaría a la lealtad debida si no le hiciese presente mis impresiones sobre el momento castrense y los peligros que para la disciplina del Ejército tienen la falta de interior satisfacción y el estado de inquietud moral y material que se percibe, sin palmaria exteriorización, en los cuerpos de oficiales y suboficiales. Las recientes disposiciones que reintegran al Ejército a los jefes y oficiales sentenciados en Cataluña, y la más moderna de destinos antes de antigüedad y hoy dejados al arbitrio ministerial, que desde el movimiento militar de junio del 17 no se habían alterado, así como los recientes relevos, han despertado la inquietud de la gran mayoría del Ejército. Las noticias de los incidentes de Alcalá de Henares con sus antecedentes de provocaciones y agresiones por parte de elementos extremistas, concatenados con el cambio de guarniciones, que produce, sin duda, un sentimiento de disgusto, desgraciada y torpemente exteriorizado, en momentos de ofuscación, que interpretado en forma de delito colectivo tuvo gravísimas consecuencias para los jefes y oficiales que en tales hechos participaron, ocasionando dolor y sentimiento en la colectividad militar. Todo esto, excelentísimo señor, pone aparentemente de manifiesto la información deficiente que, acaso, en este aspecto debe llegar a V.E., o el desconocimiento que los elementos colaboradores militares pueden tener de los problemas íntimos y morales de la colectividad militar. No desearía que esta carta pudiese menoscabar el buen nombre que posean quienes en el orden militar le informen o aconsejen, que pueden pecar por ignorancia; pero sí me permito asegurar, con la responsabilidad de mi empleo y la seriedad de mi historia, que las disposiciones publicadas permiten apreciar que los informes que las motivaron se apartan de la realidad y son algunas veces contrarias a los intereses patrios, presentando al Ejército bajo vuestra vista con unas características y vicios alejados de la realidad. Han sido recientemente apartados de sus mandos y destinos jefes, en su mayoría, de historial brillante y elevado concepto en el Ejército, otorgándose sus puestos, así como aquellos de más distinción y confianza, a quienes, en general, están calificados por el noventa por ciento de sus compañeros como más pobres en virtudes. No sienten ni son más leales a las instituciones los que se acercan a adularlas y a cobrar la cuenta de serviles colaboraciones, pues los mismos se destacaron en los años pasados con Dictadura y Monarquía. Faltan a la verdad quienes le presentan al Ejército como desafecto a la República; le engañan quienes simulan complots a la medida de sus turbias pasiones; prestan un desdichado servicio a la patria quienes disfracen la inquietud, dignidad y patriotismo de la oficialidad, haciéndoles aparecer como símbolos de conspiración y desafecto. De la falta de ecuanimidad y justicia de los poderes públicos en la administración del Ejército en el año 1917, surgieron las Juntas Militares de Defensa. Hoy pudiera decirse virtualmente, en un plano anímico, que las Juntas Militares están hechas.

Los escritos que clandestinamente aparecen con las iniciales de U.M.E. y U.M.R.A. son síntomas fehacientes de su existencia y heraldo de futuras luchas civiles si no se atiende a evitarlo, cosa que considero fácil con medidas de consideración, ecuanimidad y justicia. Aquel movimiento de indisciplina colectivo de 1917, motivado, en gran parte, por el favoritismo y arbitrariedad en la cuestión de destinos, fue producido en condiciones semejantes, aunque en peor grado, que las que hoy se sienten en los cuerpos del Ejército. No le oculto a V.E. el peligro que encierra este estado de conciencia colectivo en los momentos presentes, en que se unen las inquietudes profesionales con aquellas otras de todo buen español ante los graves problemas de la patria.

Apartado muchas millas de la península, no dejan de llegar hasta aquí noticias, por distintos conductos, que acusan que este estado que aquí se aprecia, existe igualmente, tal vez en mayor grado, en las guarniciones peninsulares e incluso entre todas las fuerzas militares de orden público.

Conocedor de la disciplina, a cuyo estudio me he dedicado muchos años, puedo asegurarle que es tal el espíritu de justicia que impera en los cuadros militares, que cualquiera medida de violencia no justificada produce efectos contraproducentes en la masa general de las colectividades al sentirse a merced de actuaciones anónimas y de calumniosas delaciones.

Considero un deber hacerle llegar a su conocimiento lo que creo una gravedad grande para la disciplina militar, que V.E. puede fácilmente comprobar si personalmente se informa de aquellos generales y jefes de cuerpo que, exentos de pasiones políticas, vivan en contacto y se preocupen de los problemas íntimos y del sentir de sus subordinados.

Muy atentamente le saluda su affmo. y subordinado,

Fuente Universidad de Valencia https://www.uv.es/~ivorra/Historia/SXX/Franco.html)

En España ya se habían producido numerosos pronunciamientos de jefes militares. Cuando el general Franco levantó el estandarte de la revuelta, el ejército lo apoyó, incluida la tropa; también lo apoyaron la Iglesia, con la destacada excepción de los dominicos, y casi todos los elementos de la derecha y el centro, de modo que en seguida dominó varias provincias importantes. Los marinos españoles asesinaron a sus oficiales y se incorporaron en seguida a lo que pronto se convirtió en el lado comunista.

(AP. Churchill de nuevo parece tener una memoria claramente selectiva hablando de asesinatos de oficiales cometidos por marineros de la Armada española. Obvia que un 29% de los oficiales del ejército se mantuvo fiel a la República. Los que estaban en zonas sublevadas fueron ejecutados directamente o tras juicios sumarísimos. Sirva como ejemplo la ejecución por “traidores” de los generales Manuel Romerales Quintero, Domingo Batet, Rogelio Caridad Pita, Enrique Salcedo y Miguel Núñez de Prado)

Con la caída del gobierno civilizado, la secta comunista se hizo con el control y actúo según lo que disponen sus ejercicios de entrenamiento. Entonces comenzó una trágica guerra civil. Los comunistas que llegaron al poder emprendieron masacres masivas, a sangre fría, de sus adversarios políticos y de los adinerados, devueltas con creces por las fuerzas franquistas. Todos los españoles se enfrentaron a la muerte con notable compostura y fueron ejecutados muchísimos en ambos bandos.

(AP. En 2012 los historiadores Francisco Espinosa y José Luis Ledesma publicaron un cuadro resumen del número de víctimas de la represión a partir de los estudios provinciales y regionales llevados a cabo por cerca de cuarenta investigadores arrojando un total de 130.199 víctimas de la represión franquista y 49.272 de la represión republicana. Espinosa y Ledesma señalaban que había 16 provincias (Albacete, Ávila, Burgos, Cádiz, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Las Palmas, León, Madrid, Murcia, Palencia, Salamanca, Tenerife, Valladolid y Zamora) en que las que el estudio de la represión franquista estaba aún incompleto, por lo que el número de víctimas causadas por el bando sublevado podría aumentar en el futuro. No se incluyen las víctimas de la dictadura franquista provocadas tras la finalización de la guerra civil .

Fuente https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctimas_de_la_guerra_civil_espa%C3%B1ola

Otro dato a tener en cuenta es el descenso de la represión en el bando republicano a medida que el Gobierno retomaba el control de la situación. Sirvan de ejemplo varios testimonios:

“Que quede bien claro: tuve oportunidad de ser testigo de la represión en ambas zonas. En la nacionalista era planificada, metódica, fría. Como no se fiaban de la gente, las autoridades imponían su voluntad por medio del terror. Para ello, cometieron atrocidades. En la zona del Frente Popular también se cometieron atrocidades. En eso ambas zonas se aprecia, pero la diferencia reside en que la zona republicana los crímenes los perpetró gente apasionada, no las autoridades. Estas siempre trataron de impedirlos. La ayuda que me prestaron para que escapara no es más que un caso entre muchos. No fue así en la zona nacionalista”.

Testimonio de Francisco Portaloa, Fiscal del Tribunal Superior de Madrid en 1936 en 1936, los mitos de la guerra civil, Enrique Moradiellos pag 126

"A preguntas del periodista estadounidense John T. Whitaker del New York Herald Tribune en octubre de 1937, Yagüe admitió fríamente los fusilamientos masivos, justificándolos como una forma de imponer la civilización a la fuerza. Durante la charla, Whitaker cuestionó el genocidio de miles de civiles en la Plaza de Toros de Badajoz y las ejecuciones sistemáticas. Lejos de negarlo, Yagüe respondió justificando sus actos e indicó:

 "Por supuesto que los maté. ¿Qué esperaba? ¿Qué iba a dejar a 4.000 enemigos a mi espalda y tener que dejar guarniciones en cada pueblo?".

Asimismo, al preguntarle sobre los miles de votantes de izquierdas, Yagüe afirmó que no necesitaba sus votos y que su objetivo era redimirlos "les gustara o no"

Fuente número de octubre de 1942 de Foreign Affairs ". 


Fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz. Martí Bras 1937. Museu Nacional d'Art de Catalunya Barcelona.

También pueden leerse las 600 arengas del general Queipo de Llano. Un resumen de algunas de sus mejores frases se puede leer en

https://www.abc.es/historia/frases-atroces-queipo-llano-radio-sevilla-matad-20221104125600-nt.html#goog_rewarded”

Los cadetes militares defendieron su escuela en el Alcázar de Toledo con la máxima tenacidad, y las tropas de Franco, que se abrieron camino desde el sur, dejando tras de sí un rastro de venganza en todos los pueblos comunistas, al final consiguieron liberarlos. Este episodio merece la atención de los historiadores.

En esta lucha me mantuve neutral. Naturalmente no estaba a favor de los comunistas. Habría sido imposible, sabiendo que, de haber sido español, me habrían asesinado a mí, a mi familia y a mis amigos. Sin embargo estaba seguro de que, en todo lo demás que tenían entre manos, el gobierno británico tenía razón en mantenerse fuera de España. Francia propuso un plan de no intervención, según el cual ambos bandos lucharían sin ninguna ayuda exterior, que suscribieron los gobiernos de Gran Bretaña, Alemania, Italia y Rusia. En consecuencia, el gobierno español, entonces en manos de los revolucionarios más extremos, se encontró privado del derecho incluso de comprar las armas encargadas con el oro que poseía físicamente.

Habría sido más razonable seguir el curso normal y reconocer la beligerancia de ambos bandos, como se hizo en Estados Unidos, durante la guerra de secesión, de 1861 a 1865. Por el contrario, se adoptó una política de no intervención que acordaron formalmente todas las grandes potencias. Gran Bretaña respetó escrupulosamente este acuerdo, mientras que Italia y Alemania, por una parte y la Rusia soviética, por la otra, incumplieron su compromiso de forma constante y participaron en la contienda, unos contra otros.

(AP. El Acuerdo de No Intervención  se firmó en agosto de 1936. Las primeras armas alemanas e italianas llegaron a finales de julio de 1936. Las primeras soviéticas a finales de octubre de 1936. Durante la guerra Italia envió un total de 78.000 soldados y Alemania de 16.000. El número de soldados rusos fue aproximadamente de unos 2.000. Rusia aportó entre 600 y 800 aviones y unos 350 tanques. Los italianos y alemanes aportaron entre los dos un número similar de tanques y unos 1.500 aviones)

Sobre todo Alemania usó su potencia área para cometer horrores experimentales, como el bombardeo del pequeño e indefenso municipio de Guernica.

 

 Guernica 1937

 

La Segunda Guerra Mundial Winston S. Churchill. Editorial La Esfera de los libros 2004 Tomo I páginas 183 -186

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